Restaurante. La Picá de Jaime: el orgullo de ser popular

14 Mar 2011 by Carlos Reyes M., 3 Comments »

Si uno tiene la suerte de recorrer países de gastronomía firme, onda Perú o México, lo primero que aparece en el paisaje es la comida callejera. Puede ser en la calzada misma, en el mercado de cualquier barrio, o en boliches que se reproducen por dos, tres o cuatro por cuadra. Quizá todos venden lo mismo: desde tacos a chicharrones crocantes en el DF o los anticuchos humeantes de cualquier barrio limeño. Como sea, siempre se crea la sensación de que la comida sí que es parte de la vida diaria como en ningún otro lugar. Es como si la gente viviera para comer y no lo contrario, lo que garantiza una cultura culinaria de bases sólidas. Tanto como para influir a los vecinos y mucho más allá. Imagen país le dicen.

Por estos lados, donde el Servicio de Salud es el enemigo número uno del sabor de la calle y la gente anda más preocupada de la asepsia absoluta que de criar como es debido su flora bacterial, la comida pública se reduce a manifestaciones tímidas: dulces envasados, mote con huesillo, arrollados de primavera, empanadas de queso (aire) o las sopaipillas industriales fritas en un aceite requemado. Es por eso que darse una vuelta por el persa Biobío significa para el patachero conciente un oasis, la excepción a la regla y un reducto donde se dictan las pautas respecto a las modas de la comida popular. Hay pizzerías, juguerías al paso y restaurantes thai (que ya se reseñaron la semana pasada), pero ahora es el turno de un clásico que marcó época y la sigue marcando. La Picá de Jaime.

Partió a fines de los ’90 con un pequeño espacio en Franklin, a la altura de Ingeniero Obrech. La receta: una pulpa de cerdo completa, deshuesada, puesta sobre una plancha. Mientras se cocina, se van sacando lonjitas poco a poco, hasta conseguir que se doren. Y para que no se sequen, de a poco se le agrega una mezcla de agua y ajo, que se impregna por completo sobre la carne, que a su vez se posa en una marraqueta fresca. A poco andar, furor. Y al furor (que significa echar a la plancha unas 10 pulpas de 6 kilos cada una en promedio, los días de fin de semana) le siguieron continuas ampliaciones hasta convertirse casi en un restaurante, porque tiene dos comedores de lado a lado del puesto, gracias a esta fórmula callejera y popular, que llena la guata de mediodía para el comprador de cachureos promedio (aunque abran a las 6AM) y que le puede levantar el espíritu a cualquiera. Sobre todo, a quienes esperamos más de la calle, como barómetro del saber popular.

Dirección: Calle Franklin, 602 – -b Loc.385, Santiago Centro. Teléfono: 9679867 y (09) 8749819

 

3 Comments

  1. Luza dijo:

    ¡Santoniño! ¿Lo que ven mis ojos es una torta de carnitas? O_o Deliiish!
    Una duda: ¿abren el domingo? Se ve genial para quitarse la cruda del sábado.
    Gracias por compartirlo, Carlos.

  2. anabella dijo:

    Ya van dos buenos datos, ¿estás planeando Biobio a la mesa?.

    (Sugerencia) Si vuelves por esos lados, que tal una nota actualizada del negocio de pescados y mariscos del sector. Piscis Australis.

  3. pucha que me dio hambre… el desayuno perfecto!

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